Cementerio San Pedro Alcantara, 1980

Construcción del cementerio de San Pedro Alcántara

El 10 de enero de 1864 el Ayuntamiento de Marbella acordaba la construcción de un cementerio en la colonia de San Pedro Alcántara, dado el incremento de población que había tenido la localidad y solicitaba del Gobierno los recursos necesarios, según el texto siguiente:

“Teniendo este Ayuntamiento en cuenta el incremento progresivo que va tomando la nueva  población de San Pedro Alcántara donde se halla situada la Granja modelo de esta Provincia; siendo ya crecido el número de habitantes los cuales tienen necesidad de conducir sus cadáveres a esta ciudad, atravesando un trayecto de dos leguas, para que reciban sepultura eclesiástica; a fin de evitar dichos perjuicios y proporcionar a aquellos la comodidad conveniente acordó la construcción de un cementerio en dicha población de acuerdo con la autoridad eclesiástica, formándose al efecto el presupuesto de gastos; y siendo ya muchas y gravosas las cargas que pesan sobre este vecindario, y no pudiéndose imponer nuevos arbitrios, que se solicite del Excmo. Gobernador de la Provincia al tiempo de someter este acuerdo a su superior aprobación, reclame del Gobierno de S.M. las cantidades necesarias, contribuyendo también a este fin el Ayuntamiento en parte proporcional con los sobrantes que obtenga por las economías hechas y que se hagan en el presente año económico.”

Se inició el expediente oportuno y se subastaron las obras por algo más de 20.000 reales, una cantidad que tenía que asumir el Ayuntamiento, por ser competencia municipal, según requirió el gobernador provincial en varias ocasiones, seguramente a instancias del propietario de la colonia sampedreña.

Pero cuatro años después, el 5 de enero de 1868, no se había iniciado su construcción. El Ayuntamiento reunido con los mayores contribuyentes argumentaba que no disponía de fondos,  y si hubiera dispuesto de ellos habría construido un cementerio nuevo fuera del núcleo urbano de Marbella, pues el existente dentro del castillo era un foco de insalubridad. Además alegaba que no podía exigir nuevos impuestos a una población que imploraba la caridad pública por las malas cosechas del último año.