Trapiche planta primera

Hoy, 18 de mayo, se celebra el Día Internacional de los Museos. Donde pueda celebrarse, claro. Y es que en San Pedro Alcántara, a pesar de su mayoría de edad, 150 años cumple en 2010, no disponemos de ningún local que responda a los fines de exhibición, conservación e investigación de los restos materiales de su historia y a través de los cuales los ciudadanos puedan instruirse y deleitarse. O a lo mejor es que tenemos que esperar otros 150 años.

El proyecto de crear un museo sobre la colonia agrícola en la antigua alcoholera de El Ingenio, década de 1980, no llegó a fructificar. Tampoco fraguó la idea de centro de interpretación junto a la basílica Vega del Mar. Y es que no nos vale poseer uno de los yacimientos romano-paleocristianos más relevantes de la provincia ni ser herederos de una de las experiencias más novedosas del campo andaluz.

Quizá por todo eso el establecimiento cultural que más posibilidades tenemos de disfrutar sea el Museo de las Promesas Incumplidas. Su originalidad puede ser un atractivo indiscutible y si además el continente lo diseña algún Pritzker tenemos asegurado el éxito de taquilla.

No obstante, esta semana hemos podido vislumbrar algo de esperanza. Un enorme cartel, quizá para tapar lo más posible sus desvencijados restos, ha aparecido delante del trapiche de Guadaiza, ya saben la antigua fábrica de azúcares que el marqués del Duero convirtió, a duras penas, en pugna con Ministerios y Diputación Provincial (en lo que parece es una constante en la historia de este pueblo: la reivindicación continua), en una granja para formar personal intermedio para las labores del campo.

Albergará, según llevan repitiendo desde hace tres años los dirigentes municipales: aulas-talleres, salón de usos múltiples-teatro y biblioteca-archivo-museo. Lo mismo que llevamos escuchando desde el año 1994, más o menos.

Para albergar con dignidad tantos usos no basta usar guiones ortográficos. Haría falta 3 ó 4 trapiches como el que construyó Lesseps o la granja modelo que tenía en plano el siempre ambicioso De la Concha.

Si leemos el pliego de condiciones técnicas y administrativas de la obra que proyecta actualmente el Ayuntamiento de Marbella se puede leer en el apartado de preguntas frecuentes:

“En cuanto al programa del museo-biblioteca, ¿podrían concretarlo un poco más?
El museo biblioteca no está definido aún, por lo que debe proyectarse un espacio que pueda ser útil para ambas finalidades, con la suficiente flexibilidad para afrontar su futuro aún indeterminado.”

Y si observamos el plano de la planta primera, además de 4 aulas de diferentes tamaños, el polivalente museo-biblioteca-archivo se desarrollaría en centenar y medio de metros.

Todo un reto arquitectónico.

Aunque se siga el modelo del Museo de Miniaturas de Mijas, si sumamos a los proyectos no ejecutados en San Pedro Alcántara en el plano cultural, los que faltan en los aspectos educativos, deportivos, de comunicaciones, regeneración de playas, saneamiento o autogestión, necesitaríamos todo el trapiche para el Museo de las Promesas Incumplidas.