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San Pedro Alcántara (Málaga, España). Historia, cultura, actualidad

Efemérides. 2 de agosto de 1931

Sindicato Agrario, 1931

El 2 de agosto de 1931 se celebra una fiesta en San Pedro Alcántara para presentar el Sindicato Mixto Unión Agraria.

Creado bajo los auspicios de la Sociedad de la Colonia lo dirigía el médico Guillermo López Bustamante, y pretendía armonizar los intereses de patronos y trabajadores, tal como propugnaba la ideología de los sindicatos católicos.

De los 650 afiliados con que contaba en 1931 pasó a no tener ninguno en 1936, pues los obreros, conforme avanzaban las libertades durante la República, pasaron en su mayor parte a integrarse en la Asociación de Trabajadores de la Tierra, adscrita a la Unión General de Trabajadores.

En la fotografía, procedente de la revista Vida Gráfica, se puede ver el desfile que encabeza la banda de música de la colonia, al que seguían, con banderas y gallardetes, los miembros del Sindicato.

Efemérides. 25 de julio de 2007

Cruz Roja 1907

El 25 de julio de 1907 se constituyó en San Pedro Alcántara el comité local de Cruz Roja Española, asistiendo miembros del comité provincial, que llegaron a la localidad en un barco de la Armada española, en un segundo intento, ya que en el primero los integrantes de la comisión malagueña estuvieron a punto de naufragar.

Luis Barrero Carrasco, empleado de la fábrica azucarera de la colonia, fue el impulsor de la creación del comité sampedreño y primer presidente del mismo.

Para recordar el centenario de dicha fundación José Luis Casado Bellagarza pronunció el 12 de diciembre de 2007, en un acto organizado por la Hermandad del Santo Patrón de San Pedro Alcántara, una conferencia que se puede leer en el siguiente enlace:

La constitución de la Cruz Roja en San Pedro Alcántara, 1907, en PDF

Juan Gutiérrez de la Concha e Irigoyen

Londres Rosa Verde

Juan Gutiérrez de la Concha, hermano del marqués del Duero, estudió idiomas en Londres. Posteriormente ocuparía un puesto en la embajada española de esta ciudad.

Juan Gutiérrez de la Concha e Irigoyen era el mayor de los hijos del gobernador de la provincia de Tucumán, en el virreinato del Río de la Plata. Nació en la ciudad de Córdoba en abril de 1806. Le siguieron, por orden de nacimiento, sus hermanos Manuel (abril de 1808), que llegaría a ser marqués del Duero; José (junio de 1809), futuro marqués de La Habana; y Carmen (mayo de 1810).
Fusilado su padre por los insurgentes argentinos en agosto de 1810, su madre regresó a la metrópoli, donde logró el amparo del poder real, debido a los méritos de su esposo. Así pudo costear los estudios de los tres varones en el Seminario de Vergara, pero al contrario de Manuel y José que siguieron la carrera militar, José optó por los estudios diplomáticos, y después de estudiar idiomas en Londres se incorporó a distintas embajadas en Berlín, Londres o Atenas.
Precisamente en esta última tuvo que dimitir de su cargo como encargado de negocios, debido a la participación de su hermano Manuel en el golpe contra Espartero en octubre de 1841, con el que se reunió en Florencia, un destino extraño para los exiliados políticos, alejado del centro conspirativo que era París en esos momentos, pero que les sirvió tanto a Juan como a Manuel Gutiérrez de la Concha para estudiar los adelantos agrícolas e industriales que se desarrollaban en Europa. También había llegado a Florencia el otro hermano: José, una muestra de la unión familiar, originada en la difícil infancia que tuvieron, y que supieron mantener durante toda su vida.
Juan Gutiérrez de la Concha nombrado contador de las Reales Órdenes de Carlos III e Isabel la Católica en 1844 se instaló en Madrid.
Moriría en abril de 1877 de una bronquitis crónica. Quizá por esa enfermedad visitaba con asiduidad balnearios españoles y extranjeros; en 1862 se desplazó a Málaga, debido a su clima más templado que el madrileño, lo que no sabemos es si viajaría a la recién fundada colonia de San Pedro Alcántara, propiedad de su hermano Manuel.

Efemérides. 16 de julio de 1980

Verbena del Carmen 1980 

Este año se celebra la XXXII Verbena del Carmen, que organiza la Asociación “Julio Romero de Torres”, del barrio de El Ingenio.

Componían la Comisión de Fiestas de la primera edición, en julio de 1980:

Presidente honorario: Manuel Macías Fernández [concejal de Pesca]

Presidente: Antonio Gámez Villabla

Vicepresidente: Manuel Hurtado Ortiz

Secretario: Juan R. Díaz Barragán

Tesorero: Francisco Bazán Macías

Vocales: José L. Casado Bellagarza y Manuel Mora Morales

Cameras de honor: Andrea y María Gil Carrillo, Herminia Rodríguez Almagro y M.ª Josefa Añón Sánchez.

En la fotografía se pueden ver, de izquierda a derecha.

De pie:

Antonio Gámez, Salvador de la Peña, Juan Díaz, José Luis Casado, Fernando Capel.

Sentados:

Ana Luisa Gutiérrez, Francisco Macías, Loli Gil, Mari Pepa Añón, ¿?, ¿?

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Enlace al post:

 San Pedro Alcántara, El Ingenio y el mar

La Feria del Libro y el marqués del Duero

Canovas Episodio

Presentamos un libro que se puede encontrar, se debe comprar, en la Feria del Libro de San Pedro Alcántara, en la caseta de la Librería Zambrano para más señas. Reúne en un solo volumen dos novelas, dos Episodios Nacionales, de Benito Pérez Galdós. Uno de ellos se titula De Cartago a Sagunto, el otro Cánovas.
En la portada Antonio Cánovas del Castillo, el político malagueño de más trascendencia de nuestra Historia Contemporánea, nunca retratado de frente para disimular su bizquera, artífice de la Restauración borbónica y del turnismo político, ese sistema que desde 1875 cambió el sistema de golpe militar por el del pucherazo civil. De él y de su tiempo trata el último Episodio que escribió el insigne don Benito.
El otro es De Cartago a Sagunto, el penúltimo Episodio. Escrito en 1911. Su título hace alusión a dos ciudades levantinas. Cartagena, donde en enero de 1874 el general marbellero López Domínguez rindió la ciudad, tras un asedio de seis meses, capital del cantón federal que más tiempo había perdurado (le seguía en duración el cantón de Málaga) en una agonizante Primera República. Y Sagunto, donde otro militar, en este caso Martínez Campos, proclamó rey en diciembre de 1874 al entonces en el exilio Alfonso de Borbón, que llegaría para ser entronizado como Alfonso XII, .
Entre ambas fechas y ciudades, en Cartago y Sagunto cobra protagonismo nuestro general más cercano: Manuel Gutiérrez de la Concha, y es que en junio de ese año murió de un balazo en la contienda de Monte Muru (Abárzuza en la terminología carlista). Andaba Concha con Cánovas en tratos para traer a España al príncipe y habían planeado acabar antes con la resistencia carlista, algo que no consiguieron, evidentemente. Don Benito narra magistralmente, páginas 160-171 del libro, la última batalla en la que intervino el general Concha. Es por eso por lo que recomendamos su compra. También porque es un estupendo ejemplar… de pasta dura, con innumerables ilustraciones a color, entre ellas un grabado con la entrada de las tropas de Concha en Bilbao y un cuadro con su muerte.
Y todo por el módico precio de seis euros.

PD
No busque el lector en el programa de la Feria del Libro ningún acto que promocione a nuestros literatos locales. No lo encontrará.

Efemérides. 5 de julio de 1847

El Duero en Oporto 

El río Duero a su paso por Oporto

Manuel Gutiérrez de la Concha fue ennoblecido por Isabel II el 5 de julio de 1847 con el título de marqués del Duero, con grandeza de España de primera clase. Al principio se negó, pero la insistencia de la reina, Real Despacho de 10 de julio de 1848, le hizo aceptar el nombramiento.

Los méritos respondían a la actividad que desplegó como jefe del Ejército que penetró en Portugal para poner fin a la guerra civil que hacía peligrar en el trono a la reina María II, logrando entrar en Oporto, sede del gobierno rebelde, sin derramamiento de sangre.

Aunque se extralimitó en funciones diplomáticas que no le competían, el buen fin de la misión hizo que el Gobierno español finalmente defendiera su actuación frente a los diplomáticos españoles y los aliados, franceses e ingleses, que también intervinieron en la operación.

Abárzuza y San Pedro Alcántara

Munarriz y Chacon

María Jesús Munárriz y Jorge Chacón. Abárzuza, 27 de marzo de 2011

Texto explicativo de las fotografías expuestas en el Homenaje al marqués del Duero, organizado por la Hermandad de San Pedro de Alcántara el 27 de junio de 2011.

El autobús al completo, fletado por la Hermandad del Santo Patrón, había salido de San Pedro Alcántara. En Madrid el marqués del Duero, desde su caballo de bronce en el Paseo de la Castellana, le señaló el camino con su brazo extendido. Los expedicionarios habían recorrido tierras de Burgos, La Rioja y ahora, ya en Navarra, hicieron una breve parada en Estella. Subió al autobús doña María Jesús Munárriz. Toda ella amabilidad nos guiaba hacia el cercano pueblecito de Abárzuza. Fue el 27 de febrero de 2011.

Manuel Gutiérrez de la Concha era ya un hombre mayor cuando llegó a Abárzuza el 26 de junio de 1874, estableciéndose en la mejor casa de la localidad, perteneciente a la familia Munárriz. No le pesaban sus 66 años. No se quejaba de sus viejas heridas, algunas con más de cuarenta años, que con el cambio de tiempo notaba en su cuerpo, en aquellos huesos y músculos que lo habían impulsado en los combates de la Primera Guerra Carlista, a la que llegó como un jovencísimo oficial y en la cual terminó como mariscal de campo, repleto su pecho de condecoraciones. Acumulaba también el desgaste de la otra guerra, la Segunda Carlista, donde, ya como capitán general de Cataluña, se erigió en claro vencedor. Tampoco se quejaba de esto. Su carácter, forjado en la disciplina militar desde la infancia, estaba por encima de esas debilidades. Esa fortaleza fue la que le impulsó a aceptar su misión en una contienda civil más, la Tercera Carlista, poniendo de nuevo su espada al servicio de la causa liberal.

En cambio, a Manuel de la Concha le abatían otros pensamientos. En pocos más de tres años asistió a la muerte de su esposa. También soportó la pérdida de su proyecto más personal, alejado de lo que había sido su vida en la milicia y en la política, una empresa que serviría de ejemplo para la regeneración de la agricultura española: la colonia de San Pedro Alcántara, que había surgido de la nada, en las fértiles tierras del sur, ya no le pertenecía. Esa noche, al levantarse de la mesa, abarrotada de mapas y esquemas de lo que iba a ser la batalla del día siguiente, le vinieron a la mente algunas de esas amarguras. Pero las esquivó rápidamente, parapetado en las tiernas imágenes de su hija Petra y de su nieto, un hombrecito que llevaría orgulloso en el futuro su título. El marqués del Duero se fue a la cama.

El autobús frenó poco a poco. Se divisaba Abárzuza a 500 metros. Entonces, María Jesús Munárriz nos indicó que íbamos a visitar el sencillo monumento levantado en las faldas de Monte Muru. Una verja guarda un recinto de apenas diez metros cuadrados donde se levanta una columna truncada sobre una base con varias inscripciones que recuerdan al general Concha. Una pareja de la Guardia Civil custodió mientras tanto el autobús en la estrecha carretera. Bajo la leve llovizna que regaba la pradera de Monte Muru, los sampedreños bajamos a rendirle homenaje al heroico general, en forma de una oración y una corona de laurel, que portaba el marido de María Jesús.

El general Concha se disponía a la lucha final contra los reaccionarios. La marcha desde Bilbao, donde junto con el general Serrano (presidente del Gobierno) había entrado triunfal tras liberar del asedio a sus habitantes, duraba ya casi dos meses debido a la fuerte resistencia carlista que encontraba un excelente aliado en la complicada orografía de las tierras vascas y navarras, que obligaba a una lucha pueblo por pueblo, y a veces casa por casa. Convertido en jefe supremo del Ejército del Norte, tras la marcha de Serrano a Madrid, y al frente de 30.000 soldados de infantería, 2.000 jinetes y 50 cañones la toma de Estella, capital del carlismo, debía constituir la victoria definitiva y confirmarle como lo que era: el mejor táctico del momento.

Sin embargo, las complicaciones de los últimos días iban retrasando el ataque final. La persistente lluvia enfangaba los caminos y dificultaba el avance de hombres, animales y carros. Por esta misma razón los víveres escaseaban. De todas formas, la mañana del 27 de junio ordenó el ataque sobre Estella, en un amplio frente dominado por colinas donde se atrincheraba el enemigo. El combate duró todo el día. Los soldados liberales empapados por la lluvia, exhaustos por el cansancio, abatidos por la fuerte resistencia de los contrarios, que contraatacaban causando numerosas bajas. El general Concha disgustado por el curso de la batalla se acercó a la línea de combate, intentando animar con su presencia a sus tropas antes de que anocheciera. Eran las siete y media de la tarde cuando con un grupo de sus ayudantes ascendió a una altura para observar la situación, antes de ordenar la retirada hasta el día siguiente… entonces fueron tiroteados. Entre los heridos el general Concha, abatido por un balazo en el pecho en el momento de subir a caballo.

Conducido a Abárzuza, la gravedad de la herida hizo que falleciera en la misma cama donde había pasado la noche anterior. Esta cama, todavía con los restos de sangre en un edredón es la que ha conservado la familia propietaria de la casa, tal como nos explicaba María Jesús Munárriz. La alcoba donde expiró el marqués del Duero es una habitación pequeña que se abre a otra mucho más amplia, que le sirvió de cuartel general. Ahora está convertida en un verdadero museo, con muebles y objetos de la época, además de numerosos cuadros con ilustraciones sobre el militar, mapas y copias de documentos. Allí escuchamos, respetuosos, el relato de los hechos de boca de la señora de la casa, acompañada de su marido, hijos y otros familiares. Su emoción, al tener como público embelesado a una nutrida representación de la localidad que fundó el general, se tradujo en lágrimas, que también surgieron de los ojos de algunos visitantes. Con posterioridad mucho de los presentes firmamos en un libro de visitas que custodia la familia Munárriz, heredado de generación en generación, y donde han estampado su opinión militares y autoridades descendientes de carlistas y liberales, en excelente muestra de reconciliación. En él expresamos con nuestros mensajes el agradecimiento por la acogida de la que fuimos objeto y la admiración por la tarea de conservación de la memoria de nuestro admirado y común personaje.

La generosidad de los dueños de la vivienda no acabó aquí, que nos agasajaron con un aperitivo en otro lugar de la misma. Los brindis fueron por Abárzuza y San Pedro Alcántara y por un hermanamiento futuro. Respondió por nuestra parte el hermano mayor, Jorge Chacón, con sentidas palabras; entregó a la familia algunos libros sobre el marqués del Duero editados por la Hermandad del Santo Patrón, e invitó a la familia Munárriz a visitar nuestro pueblo, donde sin duda, será excelentemente recibida.

Asimismo, la despedida fue enormemente emotiva. Ocupando la entrada a la casa y una espaciosa escalera de acceso a la primera planta, se cantó el himno a San Pedro de Alcántara, que sirvió de prólogo a los abrazos finales. Al salir de la hermosa residencia donde pasó sus últimos momentos el fundador de San Pedro Alcántara, el sol hacía brillar la portada de piedra en todo su esplendor, magnífico telón de fondo para los disparos de nuestras cámaras, eco pacífico de aquellos que acabaron con las vidas de tantos soldados de ambos bandos. Las fotos de aquel día constituyen para nosotros un inolvidable recuerdo del lugar donde «expiró el primer soldado español de aquellos maldecidos tiempos».

Efemérides. 27 de junio de 1874

Muerte MDuero 

El 27 de junio de 1874 el marqués del Duero muere cuando dirigía un ataque del ejército liberal frente a las tropas carlistas en la batalla de Monte Muro (Navarra),  en el transcurso de la Tercera Guerra Carlista.

Para más información puede verse el libro:

CASADO BELLAGARZA, José Luis (2006): La muerte del marqués del Duero en La Ilustración Española Americana y en la Gaceta de Madrid, San Pedro Alcántara, Hermandad de San Pedro de Alcántara.

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ACTOS EN CONMEMORACION DE LA

MUERTE DEL MARQUES DEL DUERO

27 DE JUNIO DE 2011

El próximo lunes día 27 de Junio de 2011, a las 8,30 horas de la tarde, se celebrarán los actos en conmemoración de la muerte del Marqués del Duero.

En dichos actos se le impondrá como todos los años la corona de laurel a la escultura del General Concha, y se izará la Bandera Española como homenaje a la libertad de todos.

Para dicho acto se ha contado con la colaboración del Excmo. Ayuntamiento de Marbella , la Tenencia de Alcaldía de San Pedro y la de sus representantes. Así mismo se contará con la colaboración con la Banda de la Legión de San Pedro Alcántara y del periodista Don Alfonso Olaso, que leerá un pasaje de nuestra historia.

Jorge Chacón, Hermano Mayor Hermandad San Pedro de Alcántara

El marqués del Duero en el Museo del Ejército

Museo Toledo

Altura sobre altura. Fortaleza sobre fortaleza. El Alcázar de Toledo acoge desde el verano de 2010 el nuevo Museo del Ejército. Después de años de remodelación arquitectónica y discusiones metodológicas la colección de objetos, abigarrados en la antigua sede madrileña, ha dado paso a un planteamiento museográfico moderno con piezas de primer nivel, que hacen del museo militar español uno de los más relevantes del mundo. Esto no quita algunos defectos como la dificultad para la lectura de los paneles indicativos de las piezas o que uno pueda perderse, fruto no únicamente de salas y más salas de exposición, sino de un recorrido señalizado con improvisados carteles adheridos a las paredes.

De todas formas el conjunto supera brillantemente su objetivo de divulgar un patrimonio histórico con objetos de todas las épocas, en varios recorridos plenamente didácticos, desde la espada de Boabdil a los uniformes femeninos de la actualidad.

Una sala de acceso impresionante por la altura de sus pilares, permiten admirar las excavaciones arqueológicas que nos acercan a la historia más remota del Alcázar. A continuación podemos elegir las salas del recorrido temático que abarcan dos plantas, entre ellas las dedicadas a “La uniformidad del Ejército español”, “Condecoraciones” o “Las miniaturas”. Y continuar por las dos plantas siguientes, las del recorrido histórico, que abarcan desde 1492 hasta el siglo XX.

En la sección dedicada al Estado Liberal, y en un apartado de Cultura Militar, destaca la figura del marqués del Duero, con un retrato al óleo, entre otros contemporáneos, mientras que en la parte inferior se exponen tres libros: el Diccionario Militar de José Almirante, las Nociones del Arte Militar de Francisco Villamartín, y entre los dos un volumen de la Táctica de las Tres Armas de nuestro personaje. Todo un reconocimiento entre los teóricos del siglo XIX.

Asimismo, en el museo se muestran objetos que nos recuerdan personajes que se cruzaron en la azarosa vida de Manuel de la Concha. Amigos y enemigos de los cuales ahora se exponen unos junto a otros sus objetos más personales. Entre ellos un estuche con pistolas de cañones dobles que pertenecieron a Baldomero Espartero junto a un bastón de mando de Diego de León. Recordemos que en el levantamiento de 1841 contra Espartero, fueron compañeros Manuel de la Concha y Diego de León. Y también en el museo se encuentra la chaqueta de húsar de Diego de León y su chaleco azul cristino con los seis impactos de bala que acabaron de su vida, tras no indultarlo Espartero.

Sobrecoge una bandera carlista con una calavera y las tibias cruzadas, enseña para causar el pavor a los enemigos en el combate, al recordar a los antiguos piratas, en lo que fue una lucha sin cuartel. Contienda civil con actos de heroísmo por ambas partes, pero también de barbarie, como en cualquier guerra, pero más deleznables aún en una entre compatriotas. En esta sección, dedicada a las Guerras Carlistas, se expone un busto de bronce del general Concha, figura destacada en las tres que tuvieron lugar. Su espada. Su leopoldina. Y como recuerdo impactante la levita que llevaba puesta en la batalla de Monte Muru, en la que se puede ver el agujero de la bala que le produjo la muerte la tarde del 27 de junio de 1874.

Efemérides. Verano de 1959

Hotel Guadalmina 1959 Rosa Verde 

En el verano de 1959 se inauguró el Hotel Guadalmina. Un hotel pionero en la Costa del Sol, ya que poseía un campo de golf, el primero de la comarca.

De este forma, la urbanización Guadalmina (antes una finca agropecuaria de unas 300 hectáreas, desgajada de la colonia de San Pedro Alcántara en los primeros años del siglo XX) completaba su oferta turística y se convertía en un elemento fundamental del boom de la Costa del Sol en la década de 1960. 

La foto corresponde a en un anuncio de la revista Blanco y Negro. Pertenece a la biblioteca particular de Juan Andrés Gómez Duarte.

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